El fin de semana se muestra apropiado…buen clima muchos inscritos harta energía en la web…pero la realidad siempre nos instala otras formas organizativas…de cualquier modo el sábado por la mañana ya estábamos rumbo al inicio del ascenso al San Gabriel con un poco más de tres mil metros de altura, se transforma en un buen lugar de ensayo…obviamente un ensayo que no permite error…
Caras nuevas…nos invita a no perdernos tanto de las actividades del club…
Luego de buscar los mejores caminos y constatar que el mundo privado se está apropiando de los accesos…tomamos rumbo a la conquista…el paisaje verde, las angostas huellas…un tanto olvidadas, nos conducen a nuestro campamento base, las estepas y llanuras verdes, cobrizas y olor a tierra, comienza a vestirse de un eterno blanco…los rayos del sol complementan la calidez del grupo…se arman las cordadas…a la par de las carpas y cocinillas que comienzan a hacer lo suyo…y el menú comienza a emanar olores y sabores, desde la simplicidad de la comida deshidratada hasta complejas preparaciones envestidas de salsa blanca y champiñones.. a la vista la cumbre, las miradas se clavan en las eternas posibilidades de ascensión…la memoria esta frágil…
Finalmente la orgánica se instala, algunas recomendaciones y practicas de técnicas necesarias para la ocasión…hora de salida 03:00 am…temperatura; -5º más menos…equipo; el adecuado, alimentación; la necesaria…
Rumbo dentro de lo previsto y ruta expedita.
El San Gabriel, nos brindo la posibilidad de practicar todo tipo de desplazamiento, a ratos el cansancio la falta de entrenamiento parecía que sería el amigo eterno de algunos, pero la tenacidad, la fuerza interior, el apoyo mutuo, las ganas de abrazar la cumbre, esta vez ocuparon un lugar privilegiado…llegamos todos llegamos…abrazos, fotos y saludos a los padres, marcaron la antesala de disfrutar un paisaje simplemente maravilloso, todo alrededor aporta a la complicidad de los placeres individuales que genera estar en ese lugar…
El descenso…nos permite remontarnos a nuestra infancia…el deseo de deslizarse…la sensación de la caída libre…las muchas horas de ascenso se transforman en minutos de descenso, todos expectantes en una de las más entretenidas técnicas “potogan” ahí estábamos…bajando a no cuantos kilómetros por hora, avanzando hacia el campamento base..la llegada llena de felicidad como una nueva cumbre…
Sin duda queda mucho en el tintero…muchos espacios y acciones vividas…pero la relación con la montaña es un Placer individual que se complementa con la fortaleza grupal, dos ingredientes necesarios de realización.
Saludos.