La Escalada

Es muy probable que el ser humano haya empezado a escalar antes de empezar a caminar valiéndose únicamente de sus dos piernas. No debe extrañarnos entonces que la escalada sea una actividad y al mismo tiempo un deporte muy difundido desde siempre, aunque recién en este el siglo pasado y en este los medios de comunicación han hecho que oficialmente hablando se popularice todavía más.
Como todo deporte y actividad popular, la escalada ha ido derivando en muchos tipos o clases diferentes, hasta tal punto que es difícil siquiera elegir con cual empezar si nunca antes se ha escalado y se pretende intentarlo. En este artículo trataremos de describir brevemente los principales tipos de escaladas existentes, para que el lector que quiere acercarse a esta apasionante actividad decida cual elegir, y el que ya se considera un escalador tenga en cuenta los variados caminos alternativos que la escalada tiene para ofrecerle.
Por definición, escalar significa ascender usando para ellos los pies y las manos para progresar.
La escalada puede actualmente encararse no solo como un divertimento o pasatiempo al aire libre o en la naturaleza misma, sino como un auténtico deporte en toda regla. En este caso nos referimos a la Escalda Deportiva, es decir, donde se compite para ver quien escala antes, o más velozmente (Escalada de Velocidad), ya sea individualmente o por equipos.
A su vez, esto puede hacerse al aire libre en sus diferentes modalidades de acuerdo al terreno a escalar (ver más adelante) o en un establecimiento adecuado para la escalada (Rocodromos, palestras o muro de escalada) ya sea con o sin equipo.
Incluso existen ciertos tipos de escalada que podemos denominar “exótica”, o Escalada Urbana, que no solo se restringen a las instituciones que albergan lugares pensados específicamente para la escalada como los Rocodromos, sino que apuntan a escalar estructuras o edificios. En muchas regiones esto está prohibido, por eso los que la practican suelen hacerlo furtivamente, o al menos sin buscar llamar la atención (salvo aquellos famosos “hombres mosca” que precisamente buscan todo lo contrario).
Tipos de Escalada
A) – Atendiendo al tipo de terreno a escalar, podemos hablar de tres grandes tipos o grupos diferentes de escalada:
1 – Escalada en Roca, donde, como su nombre lo indica, se ascenderá por roca. Tanto rocas propiamente dichas, es decir, superficies minerales que no se pueden separar de la montaña o el terreno; como así también piedras o bloques, los cuales son independientes de la misma.
Dentro de la escalada en roca, a su vez podemos destacar a la
1.1 Escalada de Bloques o Boulder
Como su nombre lo indica, es la escalada en roca que se especializa en escalar bloques, grandes piedras o monolitos, ya sea naturales o artificiales. Estos bloques en la mayoría de los casos no se encuentran a gran distancia del suelo. El desafío en este tipo de escalada no consiste por tanto en quien llega antes a la cima, sino muchas veces en quien simplemente resuelve el problema físico y psicotécnico, y logra hacerlo; ya que la dificultad puede ser extrema, a la vez que mínimo el riesgo de lesionarse (por no implicar grandes caídas).
2 – Escalada en Hielo, donde haremos lo propio sobre un terreno helado. Agua congelada, ya sea de escorrentías o goteo por lluvias, de manantiales, ríos o lagos, de condensación de vapor de agua, de cascadas o glaciares (nieve convertida en hielo debido a las compactación sufrida por su acumulación y presión resultante).
3 – Escalada en Mixto, donde escalaremos por un terreno que presente tramos con hielo y tramos con roca indistintamente.
Dentro de la escalada en hielo, a su vez podemos destacar a la
3.1 Escalada Mixta Deportiva, conocida también como Dry Tooling o Escalada Combinada
Además de su aspecto competitivo, la particularidad de la Escalada Mixta Deportiva o Dry Tooling consiste en que sus practicantes progresan directamente con el equipo propio de la Escalada en Hielo (crampones técnicos, piquetas técnicas, etc.) en las partes de roca expuesta.
B) – Ahora, dependiendo a su vez de que forma encaremos el escalar en roca, hielo o mixto, también se impondrá otro nombre al tipo de escalada que llevaremos a cabo:
1 – Escalada Libre o Tradicional
Si escalamos de la forma tradicional, haremos lo que se denomina “Escalada Libre”, es decir, escalar sin usar otra cosa que nuestra manos y pies, incluyendo por supuesto calzado de algún tipo (aunque no siempre…ya que algunos lo hacen incluso descalzos) y la vestimenta normal, actualmente casi imprescindible, por lo menos en invierno.
Aunque utilicemos un tipo específico de calzado para escalada (los “pies de gato”) y a su vez usemos “magnesio” u otro tipo de polvo para que nuestros dedos se adhieran mejor a la roca, seguiremos considerando en general que se trata de “escalada libre”, aunque algunos puristas dirán con razón que ya no lo es al 100%.
1.1 – Escalada Libre o Tradicional en Roca
La forma más tradicional e intuitiva de escalar. Por roca o piedra, bloques o montañas, a condición de no usar nada más que nuestras extremidades, o el peor de los casos asegurándonos pero no haciendo uso de los puntos de anclaje, cuerdas o seguros para ascender , progresar o descansar.
1.2 – Escalada Libre en Hielo
Aunque podría pensarse que esta modalidad estrictamente hablando no existe (y se estaría en lo cierto si se toma literalmente su nombre) la realidad muestra sin embargo que hay una práctica de la escalada así denominada. Es aquella en la que el escalador progresa con el equipo evidentemente mínimo e imprescindible en la escalada en hielo (piolets o piquetas técnicas, crampones, casco y vestimenta adecuada, asegurándose a medida que progresa) pero que prescinde de cualquier otro tipo de ayuda en la escalada, léase: dragoneras de muñecas (se lleven o no, no se usan para descansar ni para progresar en la escalada), apoyo a agarre de los tornillos, cuerdas, etc., asegurarse a los piolets y demás.
LA TÉCNICA EN LA ESCALADA.
Técnica de Dulfer
Entre la escalada de pared y la escalada de grietas tenemos el sistema descubierto por Hans Dúlfer, basándose en la oposición de tensiones provocadas por el propio cuerpo del escalador. La denominan también técnica de suspensión, pero en español, como en inglés y en francés es conocida por “técnica de oposición” o técnica de Dúlfer. La técnica de Dúlfer se utiliza en placas, fisuras y bordes de chimeneas que sobresalen afilados y también en los ángulos vivos de diedros. Se ejerce una oposición entre las manos y las piernas que se recarga mucho en tos brazos; por esta causa la técnica de Dúlfer exige mucha fuerza en los brazos. Para poder escalar limpiamente por oposición Dúlfer se requiere una colaboración eficaz y buena entre el esfuerzo de los brazos y el trabajo de las piernas.Los pies deben colocarse lo más alto posible contra la pared, para conseguir la oposición de fuerzas necesaria. Durante el avance las piernas deben doblarse para no empeorar el ángulo de colocación (el paralelogramo de las fuerzas). En la técnica de Dúlfer pueden ser útiles incluso las presas más pequeñas; a menudo resulta posible emplear la técnica de adherencia con los pies, con la cual se aplica contra la roca la mayor superficie posible de la suela Los brazos se mantienen siempre estirados, logrando así que se les recargue lo menos posible y se consigue un mejor ángulo de presión.
Según las presas que se encuentran en el tramo a recorrer se puede pasar una mano por encima de la otra o alzar la mano inferior hacia la superior. La técnica de los pies es parecida a la de las manos. Adelantando un pie por encima de otro o con una mano por encima de la otra se puede avanzar con más rapidez y con ello Se posibilita un ahorro de energía. Al alzarse, el ángulo de presión de pie permanece constante y con ello la seguridad de la presa de píe aumenta. La técnica de Dúlfer no sólo puede utilizarse para los ángulos de diedro, sino también para la escalada de pared.
Cuando se emplea esta técnica sobre una pared libre, se colocan las piernas una a cada lado de la grieta verical donde se prenden las manos para evitar que el cuerpo gire. Una posibilidad favorable y que debe ser utilizada siempre que se presente es la adherencia o roce del cuerpo contra la pared lateral; con ello se puede ahorrar mucha energía.
Puesto que el mínimo resbalón de los pies puede provocar inexorablemente una caida, se debe tener especial cuidado en roca quebradiza. En tal caso puede resultar posible, según la anchura de la grieta, utilizar una combinación de las técnicas de grieta y de Dúlfer. Se empotra una mano, mientras otra tira; del mismo modo se puede empotrar un pie en la grieta. La mano empotrada ahorra fuerza, aumenta la seguridad, puede facilitar posiciones de descanso y con frecuencia es la única posibilidad para colocar puntos de seguro en la posición de Dúlfer.
Cuando se utiliza la técnica de Dúlfer en flanqueos laterales, como en este caso con agarre inferior, resulta favorable mantener los brazos algo doblados, atrayendo el cuerpo hacia las presas. Si se dispone de presas para pies pueden llegar a colocarse las piernas en posicion acurrucada. La técrnca Dúlfer básicamente es algo arriesgada y sobre todo agotadora. La roca se ve extremadamente empujada hacia fuera. Si se tienen dudas sobre la resistencia de las fisuras o de las placas o de algo parecido o si las dudas son sobre la propia resistencia corporal. debe recurrirse desde el principio a la técnica de grietas. El cambio de la técnica de Dúlfer a la técnica de escalada de grietas se logra con dificultad; por el contrario, resulta poco difícil pasar de la técnica de grietas a la técnica Dúlfer. La técnica de suspensión pura, es decir el escalar ”colgando” sin utilizar los pies, no se produce casi nunca en la práctica; sin embargo, si llega a ser necesario recurrir a este método, deben mantenerse los brazos totalmente rectos al agarrar de nuevo, para así ahorrar energía.
Escalada de Chimeneas
Si una grieta ancha proporciona espacio suficiente para todo el cuerpo, el avance a lo largo de ella se denomina escalada de chimenea. Según la anchura se pueden distinguir entre chimeneas estrechas, chimeneas de oposición y chimeneas de extensión, y para cada tipo de anchura se utilizará diferente técnica. Pero todas tienen una regla general: sea cual sea la anchura de la chimenea, nunca debe introducirse el escalador en lo más profundo de ella, porque las chimeneas suelen estar más secas y suelen tener más presas en su parte más cercana al exterior, y asimismo en esta parte suelen ser más anchas y por consiguiente más fáciles de escalar. Se deben evitar los movimientos apresurados y bruscos: cuanto más tranquilos y premeditados sean los movimientos, menos agotador resultará este tipo de escalada.
Chimeneas estrechas En la técnica de escalada de chimeneas estrechas se presenta una singularidad: ambas piernas, y en muchas ocasiones también ambos brazos, se mueven conjuntamente En la sucesión de movimientos para esta técnica habrá, pues, tan sólo una diferenciación entre la parte superior y la parte inferior del cuerpo. La parte superior del cuerpo logra … empotrarse colocando los antebrazos a modo de palanca… o bien apoyando los brazos hacia abajo… El avance se efectúa enderezando las piernas, al tiempo que se suelta la parte superior del cuerpo empotrada. En este momento los brazos sirven de apoyo; cuando se ha alcanzado el punto más alto posible se vuelve a empotrar la parte superior del cuerpo y se desempotran los pies para empotrarlos de nuevo más arriba por medio del ángulo trasero-rodillas-tacón. …o eventualmente con una mano apoyan. do y otra tirando. La parte inferior del cuerpo forma un ángulo entre el trasero, las rodillas y el tacón del calzado. En muchas ocasiones, al escalar una chimenea puede ahorrarse energía efectuando un empotramiento lateral de la cadera y del hombro, así como de la rodilla y de la parte exterior del muslo. La sucesión de movimientos se efectuará en este caso como “el mov¡miento de una serpiente” . En muchas ocasiones, al escalar una chimenea puede ahorrarse energía efectuando un empotra-miento lateral de la cadera y del hombro, así como de la rodilla y de la parte exterior del muslo. La sucesión de movimientos se efectuará en este caso como “el movimiento de una serpiente” Chimeneas de oposición Cuando la chimenea es más ancha, se apoyan los pies contra una de las paredes de la chimenea y la espalda y las manos contra la otra pared. Para avanzar se aprietan las piernas fuertemente contra la pared situada al frente… …los brazos, ayudados por las piernas, mantienen el cuerpo en su posición, mientras se desprende la espalda de la pared trasera. A continuación se vuelve a colocar la espalda algo más arriba contra la pared trasera y las piernas suben, de una en una, a pequeños pasos. Para facilitar la elevación del cuerpo puede colocarse una pierna contra la pared trasera de la chimenea, con lo cual se conseguirá más eficacia en la acción de las piernas. En este caso, las manos se apoyan de plano en ambas paredes de la chimenea. Chimeneas de Extensión Si la chimenea es aún más ancha, se debe pasar de la técnica de oposición a la técnica de extensión. El brazo derecho y el pie derecho se encuentran en una de las paredes de la chimenea, mientras que las extremidades contrarias se encuentran en la otra pared. Se utilizan todas las posibilidades de presas de mano y presas de pie. Si los muros de la chimenea son lisos, se consigue en ellos apoyo con la palma de las manos, mientras que los pies se colocan contra su pared aplicando en ella la mayor parte posible de la superficie de la suela. Los pies deben colocarse con la punta señalando hacia arriba, posición que conseguirá un efecto de empotramiento. Las manos deben estar situadas a la altura de los hombros y apoyadas en la pared con el pulgar señalando hacia abajo. Durante el avance resulta importante recordar que, al alzar una pierna, se deberá aumentar la presión de la mano contraria, la situada al otro lado de la chimenea. Si se ha elevado la pierna, la presión aumentará en el lado contrario. A continuación, las manos ascienden individualmente. A causa de la extensión longitudinal de las piernas se consigue un mayor alcance y con ello una mayor separación de las mismas. Esta técnica resulta mucho más difícil que las técnicas de chimenea descritas anteriormente, puesto que, a causa del traspaso a un lado del peso corporal resulta difícil ejercer presión contra la pared de la chimenea con el pie inferior; asimismo resulta difícil calcular la posición exacta del pie inferior
TÉCNICAS DE ESCALADA ESPECIALES
Superaciones
Las técnicas de las superaciones resultan necesarias, cuando las distancias entre agarres no permiten el seguir escalando mediante la técnica de progresión, cuando no existan más agarres de tracción a la salida, o cuando uno se deba incorporar sobre una cornisa estrecha seguida de una zona de pared lisa.
El pasaje será tanto más difícil cuanto más verticalidad tenga la pared por encima del agarre de apoyo y cuantos menos apoyos haya disponibles para facilitar el movimiento de la superación. Según las condiciones que se den en cada momento, se puede elegir entre dos técnicas, la del paso popularmente conocido como “mostrador” y el “paso de talón”.
En el mostrador, se efectúa una tracción de los agarres desde la posición extendida (1), y se cambia la posición de un brazo -según en qué condiciones, de forma ligeramente dinámica- a un agarre de apoyo con el talón de la mano (2). En cuanto se haya llevado el otro brazo a la posicón de apoyo (3) uno puede elevarse presionando hacia abajo hasta extender los brazos por completo (4). En esta posición las manos se giran una tras otra aproximadamente unos 360° (5), para, posteriormente, situar un pie lo más cerca posible de las manos (6).
En todo caso, esta técnica requiere una fuerza considerable en el tríceps (extensor del brazo) y en general en toda la musculatura corporal necesaria para realizar la superación con los brazos. Es por esto que en numerosas ocasiones un paso de mostrador correctamente ejecutado fracasa debido a la falta de fuerza del escalador.
En la práctica, se nos ofrece una solución alternativa aparte del entrenamiento, para adquirir la correspondiente potencia muscular. O bien se encuentran algunos agarres de tracción que faciliten la superación, o bien se emplea un paso de talón para solucionar el problema del pasaje. En esta última técnica el agarre de apoyo tiene que tener en todo caso una forma ahormada y una cierta longitud.
Empezando en la posición de salida, se engancha lateralmente el talón de un pie en la horma del agarre de apoyo (1). Cuanto mayor sea la flexibilidad del escalador, más cerca podrá situar el talón de las manos, y con esto, la carga que soportan los brazos será menor a su vez. Se efectúa la superación al máximo sobre el apoyo, el pie se ha llevado cerca del cuerpo y se ha cambiado a la posición de apoyo normal. En tanto que desde esta posición a medio camino se pueda alcanzar ya el siguiente agarre de tracción, el problema se puede dar por solucionado (2).
Si así no se alcanza aún el siguiente agarre, se prosigue cambiando el antebrazo de la parte interior a una posición de apoyo (3) y tras cambiar también la posición del brazo exterior y acercar otra vez el pie (4), se empuja hasta realizar la superación por completo (5).
La posición alcanzada, una vez que se ha efectuado la superación, se puede estabilizar fácilmente incluso en una zona ligeramente extraplomada, ya que el pie situado más abajo impide un vuelco hacia atrás.
En todo caso, se pierde el efecto estabilizador si uno se quiere incorporar completamente sobre la cornisa. Por lo tanto, la incorporación completa sólo se logra cuando existe la suficiente superficie plana disponible.
Esta alternativa al mostrador requiere menos fuerza, y por ello en muchas situaciones resulta más favorable. Algunos pasos individuales de esta serie de movimientos se pueden emplear a veces en la escalada de paredes más exigente, aunque no sea en una zona en la que resulte obligatorio llevar a cabo una superación.
La escalda de extraplomos
La fuerza resulta del todo imprescindible para poder superar pasajes extraplomados, sin embargo existen una serie de principios y de técni cas que facilitan la progresión. Observemos primero el centro de gravedad. Normalmente, se puede asumir que:
El Centro de gravedad del cuerpo se debe mantener Cercano a la pared, cuanto más se traslade este hacia atrás, mayor se volverá el momento de giro que se debe aguantar con la fuerza de los dedos.
En todo caso, y según la situación, para mantener el centro de gravedad cercano a la pared, el cuerpo debe estar considerablemente en tensión, de tal manera que a veces resulta más económica una posíción con el centro de gravedad algo más retirado de la pared.
En este contexto, también se debe ser consciente de que en un techo horizontal, la distancia entre el centro de gravedad y la roca no influye en absoluto sobre la fuerza a emplear para sujetarse (pero si sobre el radio de acción). En aquellos casos en los que para mantener el centro de gravedad cercano a la pared se necesite un gran fuerza corporal, se puede decir que esta sustituirá, en mayor o menor medida, a la tensión en los dedos.
Esta afirmación tiene también validez cuando se puede escalar mediante extensiones amplias, dejando algunos agarres pequeños sin utilizar.
Otro aspecto importante para ahorrar fuerza en la escalada en extraplomos, sería escalar siempre que se pueda con los brazos extendidos, ya que, al contrario que cuando nos sujetamos con el brazo encogido, se necesita bastante menos tensión corporal en la zona de los hombros y de la musculatura de la espalda. Si además se consigue situar el centro de gravedad cerca de la pared, se habrá minimizado el conjunto de la fuerza a emplear
Existen dos posiciones que han demostrado su eficacia en la práctica, la posición en arco y la de cuerpo girado, que se combina frecuentemente con apoyos con el canto exterior de la planta del pie. Ambas posiciones resultan adecuadas para pasar la cuerda por los seguros intermedios y, siempre que esto sea posible, también para hacer reposos en extraplomos. Si existen los suficientes agarres disponibles, el método de girar el cuerpo permite seguir agarrándose sin doblar el brazo que sujeta, esto hace posible incluso una progresión con los brazos extendidos. Además, con este sistema es más fácil superar pasos con grandes distancias entre agarres.
Si observamos detenidamente la escalada en extraplomos, veremos que la mayor parte de las veces se escala en posiciones que favorecen el efecto de la puerta abierta, impidiéndonos por tanto, el uso de agarres laterales.
Es por esto que debemos evitar el vuelco del cuerpo si se requiere el empleo de agarres laterales, o estos resultan ventajosos. Normalmente, se conseguirá la estabilización mediante el oportuno traslado del centro de gravedad, colocando una pierna lateralmente en la dirección del agarre en cuestión.
Un agarre de pié hacia el lado contrario también hará que alcancemos nuestro objetivo.
Como norma habitual un escalador no se debería quedar parado innecesariamente en los extraplomos, a menos que haya descubierto una refinadisima posición de reposo. Aquí, y especialmente en los pasajes más difíciles, se conseguirán resultados sensiblemente mejores escalando de forma ininterrumpida.
Para ello, constituye un requisito previo el haber pensado, antes del comienzo del extraplomo, los movimientos a realizar, que luego trataremos de llevar a la práctica. Aquí se incluye generalmente el empleo de la escalada dinámica.
Escalada en Techos
En las escaladas en extraplomos extremos o techos, tienen validez todos los puntos importantes formulados en el capitulo anterior. En todo caso, aquí se tratará además el aspecto del “movimiento pendular”
La serie de ilustraciones muestra una forma de evitar este movimiento pendular manteniendo los pies en contacto con la roca, o trasladando despacio el centro de gravedad del cuerpo hasta la vertical de los agarres.

Este traslado lento se consigue tensando el cuerpo en una postura comparable a la de una plancha horizontal suspendida (3, 4). Para ello, frecuentemente puede ser muy ventajoso realizar un talonaje al comienzo del techo.

Un aspecto adicional que se ha de tener en cuenta a la hora de escalar un techo, es que se debe intentar mosquetonear los seguros del mismo desde la última posición vertical que encontremos. Si esto no se hace así, se necesitará bastante más fuerza para hacerlo durante el recorrido del techo, e incluso existirá la posibilidad de que se produzca una situación relativamente peligrosa.
Escalada Dinamica
Precisamente en los techos y en los extraplomos, se pueden resolver situaciones difíciles prescindiendo del estilo estático y reversible de escalada y escalando de forma dinámica, esto es, aprovechando los momentos de inercia.
Para formularlo de una manera menos pretenciosa, se puede decir que se utiliza un impulso corporal intencionado para agarrarse o pisar más adelante. Para ello, uno se impulsa en la dirección deseada intentando utilizar el breve instante de ingravidez que se produce en el momento en que cesa la aceleración. La serie de movimientos debe estar coordinada de tal manera, que el agarrar y el cargar el peso sobre el nuevo agarre, se produzca exactamente en el punto en que el movimiento cambia de sentido. Wolfgang Gúllich (1986) llamó a este instante “punto muerto”, expresión que ha logrado afianza rse a pesar de su regusto macabro.
a cargar el peso sobre la presa superior en el punto en que el movimiento cambia de dirección, es necesario tener preparado el cambio de agarre cuando se va llegando al final de la trayectoria ascendente.
También es necesario para una buena coordinación, que la mano que se queda sobre la roca se afiance al máximo hasta que se cargue el peso sobre el agarre alcanzado. Con esto, el momento en el que el movimiento cambia de dirección se verá un poco retrasado y se facilitará el hacer presa en el agarre de forma mucho más exacta.
Un error típico consiste en intentar asir una presa de forma dinámica sin impulsarse previamente. En este caso, cuando se vaya a coger el agarre, el cuerpo se encontrará ya en el movimiento descendente. Al realizar movimientos mal coordinados y especialmente al atrapar el agarre, se corre un riesgo especialmente alto de lesionarse los dedos, ya que aparecen cargas enormemente altas a causa del movimiento descendente que hay que frenar y de la fortísima contracción refleja de los flexores de los dedos.
Escalar dinámicamente conduce a un incremento claro de las posibilidades de hacer un grado de dificultad mayor. Sin embargo, un lanzamiento fracasado en el límite del rendimiento, tendrá como resultado -con toda seguridad- una caída.
Por ello, el que quiera escalar de forma dinámica, debe dominar la técnica de la caída y ser capaz en cada caso de valorar correctamente la situación de la misma. Para esta valoración se debe ser consciente de que es más difícil controlar una caída a consecuencia de un lanzamiento sin éxito, que una caída normal. También se puede escalar de forma dinámica por debajo del limite del rendimiento para ahorrar fuerza, para practicar la coordinación, o simplemente por la pura alegría de moverse. En este caso, un movimiento que no termine como se había planeado -por ejemplo a causa de un agarre romo – normalmente se puede corregir mediante un incremento de la fuerza empleada.
Los lanzamientos se emplean principalmente de las siguientes formas:
- 1. Lanzamientos con aceleración vertical
- 2. Lanzamientos con aceleración hacia la pared
- 3. Lanzamientos con aceleración pendular
- 4. Saltos
Los lanzamientos con aceleración vertical se emplean normalmente para superar grandes distancias entre agarres. Cuanto menos extraplomada sea la zona de escalada, mayor será la parte proporcional de la aceleración que las piernas pueden suministrar. Por otro lado, también existen situaciones en las que la mejor solución nonsiste en impulsarse exclusivamente con los brazos, aunque son las menos.
En cualquier caso, se debería:
- Preparar el movimiento encogiéndose al maximo.
- Dentro de lo posible, conseguir que la aceleración apunte directamente hacia arriba, ya que si esta se produjera en una dirección diagonal, el punto en el que el movimiento cambia de dirección adopta la forma de un movimiento horizontal que nos aleja de la pared y que resulta rriuy difícil de estabilizar de nuevo.
- Sujetar todavía el agarre inferior, tras habernos afianzado al agarre superior, para evitar el posible movimiento pendular. Ademas, si podemos, resulta también ventajoso dejar al menos un pie en el apoyo original.
Los lanzamientos con aceleración hacia la pared se emplean fundamentalmente en la escalada sobre pequeñas regletas y ligeramente extraplomada. Aquí la aceleración no está orientada tanto hacia arriba, sino que se produce más bien hacia la roca, y se emplea de forma muy dosificada. Los dos pies permanecen en su posición de tal manera que el movimiento en sentido contrario equivalga en este caso a un vuelco hacia atrás. Aquí, el error más común consiste en prescindir de tomar impulso, y verse obligado por esta causa a agarrar la presa de forma difícilmente controlable.
Se intentará conseguir un agarre mejor agarrando otro lo más rápidamente posible, exclusivamente cuando la posición no permita tomar impulso de ninguna manera. En todo caso, a continuación se debe estabilizar el momento de vuelco dirigido hacia atrás. Esta forma especial también se denomina agarrar dinámicamente.
Los lanzamientos con aceleración pendular los ut¡lizan generalmente los monos y es una técnica que resulta adecuada al escalar en extraplomos con agarres grandes o en techos.
Para llevarla a cabo, se acelera el cuerpo en una trayectoria circular alrededor del brazo extendido, tal y como se representa en la ilustración. Para ello se requiere básicamente un buen agarre que soporte también componentes de carga horizontal.
En condiciones normales, no se debe renunciar a la posibilidad de utilizar este tipo de lanzamientos, ya que ahorran bastante fuerza a causa del brazo extendido y de su ejecución obligatoriamente rápida. Además, la mayor parte de las veces se podrá estabilizar la oscilación hacia atrás que tendría lugar en caso de fallar el lanzamiento.
Los saltos se pueden efectuar desde el suelo o desde la posición de escalada.
Para llevar a cabo un salto desde el suelo con probabilidades de éxito, resulta aconsejable realizar primero un salto de prueba que nos perm ta tantear la primera presa así como la mejor manera de agarrarse a ella. Un intento en serio sólo se debe abordar, cuando se crea haber encontrado la coordinación óptima.
Si el salto se efectúa en un extraplomo, la presa interceptada ha de tener, en mayor o menor medida, forma de buzón, ya que deberá aguantar todo el movimiento pendular del escalador. En este caso, uno se impulsa paralelo a la pared y, normalmente, intenta alcanzar el agarre con una sola mano, mientras con la otra se imita a guiar la fase del salto y, eventualmente, producir una reducción del movimiento pendular.
Los lanzamientos exigen una coordinación extremadamente precisa. Un principiante cuyo estilo se caracterice por sus agitados movimientos, no podrá hacer que su estilo siga evolucionando hacia una técnica dinámica limpia. Debería intentar por todos los medios desarrollar primero un estilo tranquilo y reversible para mejorar de esta manera su coordinación.
Sólo el que sepa escalar correctamente de forma estática, podrá aprender a escalar bien de forma dinámica.
Un ejercicio efectivo para mejorar la escalada dinámica, consiste en moverse con un solo brazo en una zona vertical. Sin embargo hemos de poner atención y realizarlo en terrenos de poca dificultad para evitar lesiones.
Tabla de comparación de grados de escalada
Climbing difficulty grades comparison – Kletterschwierigkeitsgrade im Vergleich
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MANDE ME ESTA MODULO DE ESCALADA QUE ME GUSTO Y ES DE LO MEJOR
genial trabajo pueden compartir material
Disculpen la molestia, los solicito por que me surgio la duda de cual era el nombre que en este momento se me olvido sobre la tecnica de escalada donde uno sube primero con el talon y luego hace toda la fuerza con los brazos para poder subir. Espero que se halla entendido . Muchas Gracias espero su respuesta.